Clarissa Pinkola Estés, Criaturas hambrientas

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Una criatura hambrienta toma lo primero que encuentra a mano en su camino, sin importar cómo de adecuado o letal sea para ella.

La interpretación que Clarissa Pinkola Estés, autora de Mujeres que corren con los lobos, hace del cuento “Las zapatillas rojas” es la siguiente:

Para ella todo empieza con la pérdida de las zapatillas rojas hechas por una misma, que simbolizarían los dones innatos que tiene cada mujer y también su capacidad instintiva; esa sabiduría ancestral e inconsciente que Clarissa llama “La mujer salvaje”. Al encontrarnos apresadas por un sistema de valores, una cultura, que desprecia y reniega de esos aspectos (la anciana que acoge a la niña, que en principio la salva pero a la vez la domestica en exceso) y nos impone unos límites que muy a menudo chocan frontalmente con lo que somos, se produce una especie  de hambre, de vacío, que nos aboca con mucha frecuencia a los excesos y los errores.

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Todo empieza con la pérdida de las zapatillas rojas hechas por una misma, que simbolizarían los dones innatos que tiene cada mujer y también su capacidad instintiva; esa sabiduría ancestral e inconsciente que Clarissa llama “la mujer salvaje”.

Una criatura hambrienta toma lo primero que encuentra a mano en su camino, sin importar cómo de adecuado o letal sea para ella. Pero es que además las situaciones de cautiverio abotargan nuestros instintos y nos despojan de gran parte de las capacidades que nos alertan de los peligros.

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Al encontrarnos apresadas por un sistema de valores, una cultura, que desprecia y reniega de esos aspectos (la anciana que acoge a la niña, que en principio la salva pero a la vez la domestica en exceso) y nos impone unos límites que muy a menudo chocan frontalmente con lo que somos, se produce una especie de hambre, de vacío, que nos aboca con mucha frecuencia a los excesos y los errores.

Así, Clarissa Pinkola Estés pone como ejemplo a algunas mujeres notables, valientes y creativas, que vieron su vida truncada por historias parecidas. Artistas como Janis Joplin, Billie Holliday, Anne Sexton, Sylvia Plath, Edith Piaf… que fueron arrinconadas por la cultura que las rodeaba, aplastado su espíritu por las exigencias de la opinión y los valores colectivos. Cuando se desataron… Bien, entonces ya era tarde y no supieron detenerse.

 

Fuente: http://literatura-con-estrogenos.blogspot.com

Clarissa Pinkola Estés, “Las Zapatillas Rojas”

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“Las zapatillas rojas” nos muestra cómo se inicia el deterioro y a qué estado nos reducimos si no intervenimos en nombre de nuestra propia naturaleza salvaje.

La verdad psicológica que encierra el cuento de “Las zapatillas rojas” es que a una mujer se le puede arrancar, robar y amenazar su vida más significativa o se la puede apartar de ella por medio de halagos a no ser que conserve o recupere su alegría básica y su valor salvaje.

El cuento nos invita a prestar atención a las trampas y los venenos con los que fácilmente tropezamos cuando estamos hambrientas de alma salvaje.

Sin una firme participación en la naturaleza salvaje, una mujer se muere de hambre y cae en la obsesión de los “me siento mejor”, “déjame en paz” y “quiéreme…por favor”.

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La verdad psicológica que encierra el cuento de “Las zapatillas rojas” es que a una mujer se le puede arrancar, robar y amenazar su vida más significativa o se la puede apartar de ella por medio de halagos a no ser que conserve o recupere su alegría básica y su valor salvaje.

Cuando se muere de hambre, la mujer acepta cualquier sucedáneo que se le ofrezca, incluyendo los que, como placebos inútiles, no le sirven absolutamente para nada y los que son destructivos, amenazan su vida y le hacen perder lastimosamente el tiempo y las cualidades o exponen su vida a peligros físicos. El hambre del alma induce a la mujer a elegir cosas que la harán bailar locamente y sin control… hasta llegar finalmente a la casa del verdugo.

Por consiguiente, para comprender más profundamente este cuento, tenemos que percatarnos de que una mujer puede extraviar totalmente el camino cuando pierde su vida instintiva y salvaje. Para conservar lo que tenemos y encontrar de nuevo el camino de lo femenino salvaje, tenemos que saber qué errores comete una mujer que se siente tan atrapada. Entonces podremos retroceder y reparar los daños. Entonces podrá tener lugar la reunión.

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La pérdida de las zapatillas rojas hechas a mano representa la pérdida de la vida personalmente diseñada y de la apasionada vitalidad de una mujer, así como la aceptación de una existencia excesivamente domesticada.

Tal como veremos, la pérdida de las zapatillas rojas hechas a mano representa la pérdida de la vida personalmente diseñada y de la apasionada vitalidad de una mujer, así como la aceptación de una existencia excesivamente domesticada, lo cual conduce a la larga a la pérdida de una percepción fiel, que provoca a su vez los excesos que llevan a la pérdida de los pies, la plataforma que nos sostiene, nuestra base, una parte muy profunda de la naturaleza instintiva que sostiene nuestra libertad.

“Las zapatillas rojas” nos muestra cómo se inicia el deterioro y a qué estado nos reducimos si no intervenimos en nombre de nuestra propia naturaleza salvaje.

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Los excesos que llevan a la pérdida de los pies, la plataforma que nos sostiene, nuestra base, una parte muy profunda de la naturaleza instintiva que sostiene nuestra libertad.

No nos engañemos, cuando una mujer se esfuerza por intervenir y luchar contra su propio demonio cualquiera que éste sea, su esfuerzo es una de las batallas más dignas que se pueden emprender tanto desde el punto de vista arquetípico como desde la perspectiva de la realidad consensual.

Aunque la mujer pudiera llegar como en el cuento hasta el fondo del mayor de los abismos por medio del hambre, la captura, el instinto herido, las elecciones destructivas y todo lo demás, el fondo es el lugar que alberga las raíces de la psique. Allí están los apuntalamientos salvajes de la mujer. El fondo es el mejor terreno para sembrar y volver a cultivar algo nuevo. En este sentido, alcanzar el fondo, aunque sea extremadamente doloroso, es también llegar al terreno de cultivo.

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El fondo es el lugar que alberga las raíces de la psique. Allí están los apuntalamientos salvajes de la mujer. El fondo es el mejor terreno para sembrar y volver a cultivar algo nuevo. En este sentido, alcanzar el fondo, aunque sea extremadamente doloroso, es también llegar al terreno de cultivo.

Aunque por nada del mundo desearíamos la maldición de los perjudiciales zapatos rojos y la consiguiente disminución de vida ni para nosotros ni para las demás, hay en esta ardiente y destructiva esencia algo que combina la vehemencia con la sabiduría en la mujer que ha bailado la danza maldita, que se ha perdido a sí misma y ha perdido la vida creativa, que se ha precipitado al infierno con un barato (o caro) bolso de mano y que, sin embargo, se ha mantenido aferrada en cierto modo a una palabra, un pensamiento, una idea hasta que, a través de una rendija, pudo escapar a tiempo de su demonio y vivir para contarlo.

Por consiguiente, la mujer que ha perdido el control bailando, que ha perdido el equilibrio y ha perdido los pies y comprende el estado de privación a que se refiere el final del cuento de hadas, posee una sabiduría valiosa y especial. Es como un saguaro, un espléndido y hermoso cactus que vive en el desierto.

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La mujer que ha perdido el control bailando, que ha perdido el equilibrio y ha perdido los pies y comprende el estado de privación a que se refiere el final del cuento de hadas, posee una sabiduría valiosa y especial.

A los saguaros se los puede llenar de orificios de bala, se les pueden practicar incisiones, se los puede derribar y pisotear, y ellos siguen viviendo, siguen almacenando el agua que da la vida, siguen creciendo salvajes y, con el tiempo, se curan.

Los cuentos de hadas terminan al cabo de diez páginas, pero nuestras vidas, no. Somos unas colecciones de varios tomos. En nuestras vidas, aunque un episodio equivalga a una colisión y unas quemaduras siempre hay otro episodio que nos espera y después otro. Siempre hay oportunidades de arreglarlo, de configurar nuestras vidas de la manera que merecemos. No hay que perder el tiempo odiando un fracaso. El fracaso es mejor maestro que el éxito. Presta atención, aprende y sigue adelante.

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Siempre hay oportunidades de configurar nuestras vidas de la manera que merecemos. No hay que perder tiempo odiando un fracaso. El fracaso es mejor maestro que el éxito. Presta atención, aprende y sigue adelante.

Eso es lo que estamos haciendo con este cuento. Estamos prestando atención a su antiguo mensaje. Estamos aprendiendo lo que son las pautas perjudiciales para poder seguir adelante con la fuerza propia de quién puede presentir las trampas, las jaulas y los cebos antes de caer en ellos o ser atrapados por ellos.

Clarisa Pinkola Estés, Mujeres que corren con los lobos, Capítulo 8: “Las zapatillas rojas”

Fuente: https://gestaltcadiz.blogspot.com

Clarissa Pinkola Estés: “El patito feo”

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Hay que dedicar menos tiempo a pensar en lo que ellos no dieron y más tiempo a buscar a las personas que nos corresponden.

“A veces a la mujer salvaje la vida le falla desde el principio. Muchas mujeres son hijas de unos progenitores que en su infancia las estudiaban, preguntándose cómo era posible que aquella pequeña intrusa hubiera conseguido introducirse en la familia. Otros (…) se pasaban el rato con los ojos en blanco sin prestar la menor atención a su hija o bien la maltrataban o la miraban con frialdad.

Hay que dedicar menos tiempo a pensar en lo que ellos no dieron y más tiempo a buscar a las personas que nos corresponden (…) Es muy posible que desde un punto de vista genético, pertenezca a su familia, pero por temperamento se incorpore a otro grupo de personas.”

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El antiguo tema del cuento es el de lo insólito y lo desvalido, una semihistoria perfecta de la Mujer Salvaje.

“Hans Christian Andersen escribió docenas de cuentos literarios acerca de los huérfanos. Era un gran defensor de los niños perdidos y abandonados y un firme partidario de la búsqueda de los que son como nosotros.

Su versión del “Patito feo” se publicó por primera vez en 1845. El antiguo tema del cuento es el de lo insólito y lo desvalido, una semihistoria perfecta de la Mujer Salvaje.”

“El tema de “El patito feo” es universal. Todos los cuentos del “exilio” contienen el mismo significado esencial, pero cada uno de ellos está adornado con distintos flecos y ringorrangos que reflejan el fondo cultural del cuento y la poesía de cada cuentista en particular”.

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El patito del cuento es un símbolo de la naturaleza salvaje que, cuando las circunstancias la obligan a pasar penurias nutritivas, se esfuerza instintivamente en seguir adelante ocurra lo que ocurra…

“Muchos cuentos de hadas y mitos se centran en el tema del proscrito (…) la figura principal se siente torturada por unos acontecimientos que la rebasan, con frecuencia a causa de un doloroso descuido. En “La bella durmiente” [la maldición del hada que por olvido no es invitada al bautizo], da lugar a que la niña sea objeto de una maldición que exigía a todo el mundo de una u otra forma.”

Los significados esenciales que aquí nos interesan son los siguientes: El patito del cuento es un símbolo de la naturaleza salvaje que, cuando las circunstancias la obligan a pasar penurias nutritivas, se esfuerza instintivamente en seguir adelante ocurra lo que ocurra (…).”

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La incomprensión, la crueldad de la ignorancia o la maldad deliberada provocan una temprana herida. Cuando ello ocurre, una niña empieza a creer que las imágenes negativas que su familia y su cultura le ofrecen de ella no sólo son totalmente ciertas sino que, además, están totalmente libres de prejuicios, opiniones y preferencias personales. La niña empieza a creer que es débil, fea e inaceptable.

“En el cuento, las distintas criaturas de la aldea contemplan al patito “feo” y de una u otra forma lo consideran inaceptable. En realidad, no es feo, pero no se asemeja a los demás (…) al final, [la mamá pata] se siente emocionalmente dividida y deja de preocuparse por aquel extraño retoño.

(…) el patito feo se muere de pena al verse rechazado por los suyos (…) pues él no ha hecho nada para merecer este trato como no sea el hecho de ser distinto y comportarse de una manera distinta (…)”.

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Las niñas que poseen una acusada naturaleza instintiva suelen experimentar un considerable sufrimiento en las etapas iniciales de su vida.

“Las niñas que poseen una acusada naturaleza instintiva suelen experimentar un considerable sufrimiento en las etapas iniciales de su vida. Desde su más tierna infancia se sienten cautivas y domesticadas y les dicen que son tercas y se portan mal. Su naturaleza salvaje se revela muy pronto. Son niñas muy curiosas y astutas y ponen de manifiesto unas excentricidades que, debidamente desarrolladas, constituyen la base de su creatividad durante todo el resto de sus vidas.”

“(…) la incomprensión, la crueldad de la ignorancia o la maldad deliberada [provocan] una temprana herida. Cuando ello ocurre, una niña empieza a creer que las imágenes negativas que su familia y su cultura le ofrecen de ella no sólo son totalmente ciertas sino que, además, están totalmente libres de prejuicios, opiniones y preferencias personales. La niña empieza a creer que es débil, fea e inaceptable (…).”

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El hecho de descubrir a la propia familia psíquica confiere a la persona vitalidad y sensación de pertenencia.

“Otro importante aspecto del relato es el de que, cuando [un individuo] se ve rodeado por el reconocimiento y la aceptación psíquicas, la persona percibe la vida y el poder con más fuerza que nunca. El hecho de descubrir a la propia familia psíquica confiere a la persona vitalidad y sensación de pertenencia.”

“Por primera vez, los de su clase se acercaron a él y lo acariciaron suave y amorosamente con las puntas de sus alas. Le atusaron las plumas con sus picos y nadaron repetidamente a su alrededor en señal de saludo”.

(Versión de la autora, basada en la narrada en lengua magiar por mujeres de su familia)

Clarissa Pinkola Estés, “Mujeres que corren con lobos”, capítulo 6, El hallazgo de la manada: La dicha de la pertenencia.

 

Fuente: http://mujerenloscincuenta.blogspot.com  (septiembre de 2016)

“El Patito Feo”, el exilio del alma.

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En el cuento de “El patito feo”, la doctora Estés trata del exilio del alma animando a resistir a aquellas mujeres que han sido maltratadas por su propia familia…

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Cuando decidimos ser nosotros mismos, somos exiliados por nuestro clan y cuando decidimos ser lo que los demás quieren, somos exiliados por nosotros mismos y no hay nada peor que perder la identidad del alma.

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Todo niñ@ experimenta su primer exilio cuando comienza a luchar por defender quién es, su espacio y su forma de pensar y sentir, su identidad. Pero a medida que va creciendo y va contaminándose de los demás, comienza a olvidar quién es realmente, su identidad.

Javier Cámara, gente con luz

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Me dije de todo y me di cuenta de que el infierno y el paraíso lo llevamos dentro y quería construirme un lugar amable.

Tuvimos dos citas. La primera, la víspera del confinamiento, en un bar, qué tiempos. Fue su última entrevista cara a cara -y la mía- antes del encierro. La segunda, el miércoles, por videollamada desde su casa, donde vive con su pareja y sus mellizos de dos años, niño y niña, gestados por contrato. De fondo, paredes vacías y pósters por colgar. “Mi vida cabe en una maleta y dos carritos. Queda mal decirlo estos días tristes, pero soy un tío feliz. ¿Tú no lo eres?”, espeta. A ver por dónde salgo.

Bueno, todos tenemos mandangas. ¿Usted no las ha tenido?
Dos o tres, muy gordas. Hice terapia cuatro o cinco años. Me paré y me escuché. Me di cuenta de que estaba haciendo las cosas mal y que tenía miedo. Un día me di cuenta de que tenía alas y no sabía usarlas. Entonces el terapeuta, ese señor maravilloso, dijo: vamos a aprender a volar.

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A veces el infierno lo ocultas, pones buena cara, llegas a casa y no te duermes, y no vives.

¿Dónde estaban las alas?
Escondidas. De repente un día soñé con ellas y ahora no cabrían en este cuarto. Me dije: hostia, después de tocar fondo, en un momento muy agrio, … ¿Es una tontería lo que te estoy diciendo no?

No, hábleme de ese clic.
Me caí del caballo y dije: ¿pero de qué coño te quejas? ¿De qué tienes miedo?
¿De que no te llamen? Pero si te están llamando. Absurdo. Idiota. Me dije de todo y me di cuenta de que el infierno y el paraíso los llevamos dentro y quería construirme un lugar amable. A veces el infierno lo ocultas, pones buena cara, llegas a casa y no te duermes, y no vives.

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Me paré y me escuché. Me di cuenta de que estaba haciendo las cosas mal y de que tenía miedo. Un día me di cuenta de que tenía alas y no sabía usarlas.

¿Le duele la cara de sonreír?
Bueno, es que a mí me ha dolido la cara de sonreír toda la vida.

¿Siempre fue el gracioso?
En el cole vi que, o me llevaba las hostias, o los chistes. Siempre hubo gente más graciosa y con más talento. Pero yo he durado. No sé si por fortaleza, inconsciencia, obstinación. Pero estoy aquí, me gano muy bien la vida y empiezo a creer que no van a echarme. Me ha costado 30 años.

Con 53, ¿le chulean sus niños?
Sí, y que sigan. Ahora estoy todo el día con ellos, no estoy en forma y acabo agotado, pero feliz.

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Yo salí de mi pueblo porque me ahogaba. Mi padre tenía dos huertitas y me dijo que yo tenía que ser agricultor. Suspendí COU, repetí, hice cosas tremendas…

¿Qué le han enseñado?
A no tener miedo. Sé que es todo lo contrario a lo que un padre viejo diría, pero ahora no tengo miedo a nada, y es por ellos.

En Vamos, Juan, el protagonista va a Turquía a ponerse pelo. ¿Ha tenido tentaciones?
Una profesora de Arte Dramático me soltó: creo que vas a hacer teatro. Cine y televisión no, porque tienes los ojos pequeños y te vas a quedar sin pelo. Te juro que la creí. No le guardo rencor. Desde joven supe que me iba a faltar el pelo, nunca me ha dado pudor.

¿Nunca quiso ser estrella?
Yo salí de mi pueblo porque me ahogaba. Mi padre tenía dos huertitas y me dijo que yo tenía que ser agricultor. Suspendí COU, repetí, hice cosas tremendas… Y un profesor me dijo: ¿por qué no pruebas en la escuela de Arte Dramático? Fue una huida hacia delante. Te juro que hay una parte en mi hipotálamo que sigue siendo ese chico de Albelda. Pero ese profesor me espoleó. Le amo.

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Mi vida cabe en una maleta y dos carritos. Queda mal decirlo estos días tristes, pero soy un tío feliz. ¿Tú no lo eres?

Con María Pujalte tiene más que química. ¿Qué es lo suyo?
Una amistad bruta. La quiero. Me ha puesto las pilas bien puestas dos o tres veces en la vida.

¿Echándole la bronca?
Ella fue la que un día me dijo: “Perdona, Javier, no quiero faltarte al respeto, pero creo que necesitas ir a terapia”. Y ahí empezó la etapa más clarificadora de mi vida. Hay gente a la que no puedo engañar. Que me desnuda. Ella, Carmen Machi, Ricardo Darín. Quiero trabajar con ellos porque es cuando más libre estoy.

¿Quién es la mujer de su vida?
Primero la madre que me parió. Después la mujer que parió a mis hijos, y mi niña, las más importantes de mi vida. Y luego, todas las mujeres que me han ayudado a ser quien soy. Las tías me han puesto las pilas toda la vida.

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Un día me di cuenta de que tenía alas y no sabía usarlas. Entonces el terapeuta, ese señor maravilloso, dijo: vamos a aprender a volar.

¿Qué haría Juan, el político que interpreta, en esta crisis?
No tendría ni puta idea. Empatizo con las caras de estupor que tienen ahora los políticos. O alivio por no estar en primera línea. Los guionistas y yo nos llamamos: “¿Cómo será esa cara cuando se apague el foco?. Eso queremos rodar. La cara real de la política.

Fuente: Luz Sánchez-Mellado, El País del 12 de abril de 2020

Hijos de padres narcisistas

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Desde muy pequeños sienten que algo no está bien y tratan de “componer” la situación, de ser mejores hijos para agradarles, de andar de puntillas para no incomodar y obtener algo de atención.

Queremos hoy dedicarnos a los hijos de narcisistas o psicópatas, víctimas silenciosas de un abuso invisible pero debilitante. Hay varios escenarios posibles en una familia en la cual uno de los padres tiene estos desórdenes de personalidad. Sin embargo nos enfocaremos en dos de los más probables: el cónyuge sin el desorden se da cuenta del abuso, se separa y trata de que el padre/madre sin conciencia no afecte la salud emocional del niño; o el cónyuge sin el desorden no logra reconocer la situación patológica y tratan de adaptarse a los designios del psicópata o narcisista.

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Los hijos que vivieron este tipo de abuso se convierten en niños y adultos profundamente empáticos al haber tratado durante años a descifrar a sus padres.

Generalmente, en ambos casos los hijos que vivieron este tipo de abuso se convierten en niños y adultos profundamente empáticos al haber tratado durante años de descifrar a sus padres. Desde muy pequeños sienten que algo no está bien y tratan de “componer” la situación, de ser mejores hijos para agradarles, de andar de puntillas para no incomodar y obtener algo de atención. Se ven forzados a ser adultos antes de tiempo y a ser responsables en exceso (lo opuesto de los psicópatas y narcisistas que viven en una eterna edad emocional de cinco años creyendo que la realidad debe adaptarse a sus pulsiones y deseos inmediatos). Suelen, también, ser muy complacientes con los demás y les cuesta poner límites (características que otros “predadores” pueden reconocer y tratar de explotar). Su extrema sensibilidad también los puede llevar al abuso de sustancias y alcohol si no encuentran personas que los contengan y escuchen. En algunas ocasiones, sobre todo en aquellas en las que el tema se negó y el padre complementario lo aceptó silenciosamente, estos niños al llegar a la edad adulta tienden a copiar y adoptar la dinámica de manipulación narcisista y la distancia emocional que existía en su familia. Una intervención temprana por parte de la familia, educadores y terapeutas puede corregir estos comportamientos patológicos (por supuesto si se es consciente del abuso imperante, de lo contrario la intervención será imposible).

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Suelen, también, ser muy complacientes con los demás y les cuesta poner límites (características que otros “predadores” pueden reconocer y tratar de explotar). Su extrema sensibilidad también los puede llevar al abuso de sustancias y alcohol si no encuentran personas que los contengan y escuchen.

En el primer caso el padre o madre que se separó del/la abusador/a tendrá un arduo camino por delante pero, a largo plazo, será más beneficioso para los niños. El sociópata le hará la vida imposible: lo acusará de no cuidar a los pequeños, hará denuncias falsas en los tribunales y manipulará no solo a los niños sino a los propios familiares de la víctima para aislarla. Dirá que descubrió que su ex pareja es mitómana/o invalidando cualquier cosa que pueda decir sobre la verdadera personalidad del abusador. Tal es el caso de una mujer narcisista que llegó a decir a las maestras de sus hijos que su marido (quien estaba a cargo de los hijos durante la semana y muchos fines de semana) era un mentiroso y un incompetente. Por fortuna, el director del colegio era un hombre prudente y pidió a los docentes que no permitiera que la madre viniera con rumores a la escuela.

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Los padres y madres psicópatas o narcisistas demandan admiración y devoción. Nada es suficiente, siempre quieren más y más cosas de sus hijos. Para esto los manipularán o los harán sentir culpables.

En el segundo caso, cuando no se reconoce el abuso y la familia entera responde a los caprichos del/la sociópata, éste/a alternará entre momentos de abuso, triangulación y mentiras con otros momentos de luna de miel y atenciones pródigas (por ejemplo, puede primero ignorar a los niños, tratarlos mal, engañar a su conyugue para luego conformarlos con algunas cosas tiernas, regalos carísimos, fiestas y promesas). Los niños pueden pasar toda su vida tratando de entender cuál de esas dos caras es la verdadera de su padre/madre. Cuanto más pequeños sean, más se van a esforzar en recordar “la parte buena”. La negación y el desplazamiento de emociones son mecanismos de preservación de su psiquismo. La verdad les es muy difícil de digerir.

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Éste/a alternará entre momentos de abuso, triangulación y mentiras con otros momentos de luna de miel y atenciones pródigas (…). Los niños pueden pasar toda su vida tratando de entender cuál de esas dos caras es la verdadera de su padre/madre.

Los padres y madres psicópatas o narcisistas demandan admiración y devoción. Nada es suficiente, siempre quieren más y más cosas de sus hijos. Para esto los manipularán o los harán sentir culpables. Ellos narrarán historias de infancias tristes, inventaran accidentes o exageraran dolencias leves para que los hijos atiendan sus necesidades que pueden ir desde fingir tener la familia perfecta para que su medio social no sospeche de su doble (triple/cuádruple) vida, hasta préstamos de dinero (que rara vez serán devueltos) o cuidados de tiempo completo.

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Los niños pueden pasar toda su vida tratando de entender cuál de esas dos caras es la verdadera de su padre/madre. Cuánto más pequeños sean, más se van a forzar en recordar “la parte buena”. La negación y el desplazamiento de emociones son mecanismos de preservación de su psiquismo. La verdad les es muy difícil de digerir.

Los padres narcisistas tratan de poner a los distintos miembros de la familia uno en contra del otro. El/ella fingirá tener una relación especial con cada uno. Logrará mantener esa situación por mucho tiempo ya que son camaleones consumados. Si alguno de sus hijos, ya adolescentes o adultos, comienza a entender su patología y su juego, el progenitor comenzará a inventar mentiras contra ese hijo, o torcerá cosas que sucedieron para que parezcan distintas y  las malinterpreten (recuerda que usan unas gotas de verdad en un relato totalmente mentiroso para darle credibilidad). Usará incluso lo que comúnmente se conoce como mentiras preventivas (también muy utilizadas por los sociópatas en el ámbito laboral) como por ejemplo advertir a toda la familia que la víctima dirá cosas feas sobre él/ella porque en realidad se está vengando por una antigua disputa (por ejemplo de dinero). El cerebro parece crear una impronta con esa información que luego es muy compleja de desarticular. Es una estrategia del tipo “el que llega primero, gana”. Cuando la víctima les advierte lo que el/la narcisista está haciendo por detrás no le creerán y lo aislarán.

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Hay padres narcisistas muy autoritarios y exigentes, mientras que otros son ausentes y condescendientes con cada capricho de su hijo para no ser molestados.

Un caso muy ilustrativo llevado al cine y al teatro es la obra “Agosto” (puedes buscar la versión del 2013 con Meryl Streep y Julia Roberts). En ella la madre es una mujer con todas las características de la psicopatía pero sin el carisma y la elegancia que los psicópatas suelen usar para “encantar” a su entorno. Ella es abiertamente desagradable. A los espectadores nos resulta evidente, y a algunos personajes también, que es incapaz de sentir amor. Expresa todo su vacío y su oscuridad en mentiras y manipulaciones. Hay también un personaje secundario que es un narcisista locuaz y embaucador al que muchos de la familia deciden perdonar a pesar de haber dado drogas y tratado de seducir a una chica de 14 años. No todos los casos en la vida real son tan evidentes porque los narcisistas son hipócritas y fingen todo lo que no son. Hay hijos que solo logran ver la verdad y comenzar a sanar luego de 10, 20 y 30 años de abuso encubierto.

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A los espectadores nos resulta evidente, y a algunos personajes también, que es incapaz de sentir amor. Expresa todo su vacío y su oscuridad en mentiras y manipulaciones.

La terapeuta Martha Beck relata en su libro Steering by starlight el caso de una paciente adulta que no lograba salir adelante con su vida y que tenía todos los síntomas de abuso emocional pero que no lo podía relacionar a sus vínculos familiares. Sin embargo comenzó a notar que su padre tenía una dinámica de comportamiento cuanto menos extraña. Tuvo muchas conversaciones con miembros de la familia que se habían alejado. No podía dar crédito a las cosas que escuchaba sobre él. Le comentaba a la Dra. Beck que no lo podía creer, que nunca había conocido un hombre con la capacidad de emoción de su padre que siempre lloraba por su pasado triste. Esta sagaz terapeuta le preguntó si alguna vez lo había visto llorar por alguien más que no fuera él o si lo había visto ayudar a alguien. La paciente enmudeció. Tuvo su momento de revelación.

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En algunas ocasiones, sobre todo en aquellas en las que el tema se negó y el padre complementario lo aceptó silenciosamente, estos niños al llegar a la edad adulta tienden a copiar y adoptar la dinámica de manipulación narcisista y la distancia emocional que existía en su familia.

Finalmente hay otras características que no se presentan en todos los casos pero que son frecuentes: hay padres narcisistas muy autoritarios y exigentes, mientras que otros son ausentes y condescendientes con cada capricho de su hijo para no ser molestados (y de paso dejar en el papel de “malo” al cónyuge que intente darle pautas de conductas normales a su niño/a). Asimismo, hay padres o madres que aún cuando sus hijos son adultos tratan de que los matrimonios o parejas que hayan podido formar, fracasen. Esto lo logran con las técnicas que hemos descrito en los párrafos anteriores.

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Asimismo, hay padres o madres que aún cuando sus hijos son adultos tratan de que los matrimonios o parejas que hayan podido formar, fracasen. Esto lo logran con las técnicas que hemos descrito en los párrafos anteriores.

Se desprende de todo lo analizado que la mejor forma de manejar a un padre/madre (o hermano/a) con estos desordenes destructivos es la distancia, el contacto cero y, en el caso de los niños pequeños, el contacto mínimo y/o supervisado. Lo ideal es que los hijos puedan irse de sus casas al llegar a la adultez pero sabemos que la situación laboral y económica muchas veces precaria no se lo permite.

 

Fuente: https://sobreviviendoapsicopatasynarcisistas.wordpress.com,  10 de febrero de 2015

Pino Montesdeoca, modelo de 57 años: “Estuve a punto de morir, después solo pensaba en vivirlo todo”

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Al llegar a España no pensaba más que en seguir adelante con mi vida y vivirlo todo.

Quizá hayas visto su cara. Pino de Montesdeoca ocupa portadas, marquesinas y pasarelas, pero no siempre ha sido así. Esta canaria trabajaba en un financiero en Bahamas hasta que un mosquito truncó lo que había sido su vida: el dengue hemorrágico casi la mata. La cosa fue tan seria que hasta recibió la extremaunción. Y tuvo que regresar.

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Tenía 53 años y se encontraba alejada de lo que había hecho siempre. Pero lo que parecía un final se convirtió en un nuevo comienzo.

“Al llegar a España no pensaba más que en seguir adelante con mi vida y vivirlo todo”, nos cuenta. Tenía 53 años y se encontraba alejada de lo que había hecho siempre. Pero lo que parecía un final se convirtió en un nuevo comienzo con la complicidad de tres personas de su entorno. La pareja de su hija, el fotógrafo Coke Riera, le hizo una sesión de fotos. El estilista Joseba Errasti la vistió, peinó y maquilló. Y su hija menor, Carlotta, llevó las fotos a una agencia. El trabajo le llegó de inmediato. Pino agradece haber sabido sacar provecho de las situaciones que se le presentaron: “Con los limones que me dio la vida hice limonada”. Y, pasados los 50 años, empezó a jugar.

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“Con los limones que me dio la vida hice limonada”. Y, pasados los 50 años, empezó a jugar.

Hoy, con 57, es modelo y actriz de publicidad. Abanderada del pelo blanco. Y con una actitud poderosa que es toda una declaración de intenciones. “¡La actitud! ¿Qué sería yo sin actitud?, exclama. Dice que su esencia es la misma de siempre, al margen de las circunstancias, del entorno y de la cifra que apareció en sus últimas velas de cumpleaños.

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Con su melena plateada ha venido a demostrar que los paradigmas están cambiando.

Proyecta la imagen de una mujer vital, y su carisma y su energía son las claves que marcan lo que quiere aportar al mundo de la moda. Con su melena plateada ha venido a demostrar que los paradigmas están cambiando. “La moda no sabe de edad, existe como herramienta de expresión y tanto jóvenes como séniors cumplimos un cometido”, afirma. A raíz de su enfermedad y su posterior recuperación, comenzó a adorar y admirar su cuerpo, lo que hoy es su herramienta de trabajo. Un cuerpo que siente fuerte y que le da la posibilidad de ser quién es.

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“La moda no sabe de edad, existe como herramienta de expresión y tanto jóvenes como séniors cumplimos un cometido”

Cada arruga es un símbolo de su experiencia. Las marcas se la rifan, ha sido imagen de numerosas firmas y ha desfilado en las pasarelas de la Semana de la Moda. Con Instagram, ha encontrado una manera de descubrirse a sí misma. Y más de 17.000 personas también la han descubierto a ella en esta red social. Se ha convertido así en una influencer de la nueva era en la que tener 20 años no es condición sine qua non para triunfar.

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A raíz de su enfermedad y su posterior recuperación, comenzó a adorar y admirar su cuerpo, lo que hoy es su herramienta de trabajo. Un cuerpo que siente fuerte y que le da la posibilidad de ser quién es.

“Lo que he aprendido de la vida es que el único control que existe está en mis decisiones, yo decido si disfruto o me amargo, yo decido si me levanto o me quedo en el suelo”. El éxito le ha llegado en un momento en el que la madurez y la experiencia le han aportado la tranquilidad de saber dónde pisa. “Ahora sé que no sé tanto y que soy más de lo que me creía a los 20”, reconoce cuando le pedimos echar la vista atrás hasta su primera juventud.

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“Lo que he aprendido de la vida es que el único control que existe está en mis decisiones, yo decido si disfruto o me amargo, yo decido si me levanto o me quedo en el suelo”.

Segura de sí misma y consciente de quién es. Pino Montesdeoca admite que sólo quiere ofrecer una imagen de una mujer con sus circunstancias, una mujer de su edad. Nada más. Y nada menos. Quizá sea necesario hacer una relectura de los referentes mayores de 50 años. Y Pino, de reinventar y reinventarse, sabe.

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“Ahora sé que no se tanto y que soy más de lo que me creía a los 20”, reconoce cuando le pedimos echar la vista atrás hasta su primera juventud.

Fuente: Mara Jarones, “Uppers”, 20 de septiembre del 2019

El orgullo por las canas y las arrugas

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El poder de las mujeres mayores donde expresa que este colectivo “está gritando `aún tenemos fuerza y mucho que ofrecer, no quedaremos relegadas a la invisibilidad´”.

Quiere el castellano que la palabra vejez sea del género femenino. También cana, arruga, invisibilidad… Pero también aceptación, dignidad, belleza y lucha. Que es de lo que va este reportaje, donde tres mujeres que dejaron atrás hace tiempo la juventud y que han logrado triunfar en la esfera pública cuentan cómo la madurez y hasta la ancianidad no deben ser algo que se esconda o se camufle. La modelo Pino María Montesdeoca, la actriz Benedicta Sánchez y la escritora Toti Martínez de Lezea afirman que sin pechos turgentes, sin curvas de infarto, sin cutis perfectos -¡y hasta sin dientes, qué caramba!- se puede ser una estrella, una persona “visible” y reconocida por su talento. Respetada y aplaudida.

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Quiere el castellano que la palabra vejez sea del género femenino. También cana, arruga, invisibilidad… Pero también aceptación, dignidad, belleza y lucha.

Y cada vez hay más estudios (y realidades) que lo confirman. Susan Douglas, profesora de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Michigan, ha escrito un libro sobre el poder de las mujeres mayores donde expresa que este colectivo “está gritando `aún tenemos fuerza y mucho que ofrecer, no quedaremos relegadas a la invisibilidad´”. La experta cree que están reinventando “el significado de ser una mujer mayor” y luchando contra la idea de que el `valor´ de los hombres aumenta con la edad mientras que el suyo se venía abajo. Es también la tesis que esgrime la estudiosa Deborah Rhode en su libro “The Beauty Bias”, donde explica que mientras el pelo blanco y las arrugas del entrecejo han sido tradicionalmente interpretados como signos de “distinción” en los hombres, las mujeres de cierta edad, presionadas, han intentado ocultarlos para no sentirse marginadas. Así, según las estudiosas, el prejuicio por la edad es uno de los últimos sesgos de nuestra cultura y está íntimamente ligado al sexismo. Aunque ha empezado a quedarse viejo -vetusto, anciano, decrépito- y ya camina, poco a poco, hacia la extinción.

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Mientras el pelo blanco y las arrugas del entrecejo han sido tradicionalmente interpretados como signos de “distinción” en los hombres, las mujeres de cierta edad, presionadas, han intentado ocultarlos para no sentirse marginadas.

Pino María Montesdeoca, 57 años, modelo.
“Hay que hacer entender a todas las que vienen detrás que tener 50 años mola… ¡y 60 también!”

A Pino María la ves en las fotos publicitarias o sobre la pasarela con porte de reina, segura, serena. Ninguna veinteañera sería capaz de mirarla por encima del hombro. Rezuma fuerza. Y eso enamora, porque no hay nada más `anti-sexy´ que los complejos. La modelo, muy demandada por marcas como L’Oreal, por grandes firmas como Pedro del Hierro y diseñadores de la talla de Duyos, luce su madurez y la reivindica. “Hay que hacer entender a las mujeres que los 50 molan… ¡y los 60 también! Si estoy poniendo un granito de arena para que así sea, me doy por satisfecha”, proclama con voz dulce y pausada.

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A Pino María la ves en las fotos publicitarias o sobre la pasarela con porte de reina, segura, serena. Ninguna veinteañera sería capaz de mirarla por encima del hombro. Rezuma fuerza. Y eso enamora, porque no hay nada más `anti-sexy´ que los complejos.

Ella aún no ha cumplido los 58. ` ¡No es tan mayor!´, dirán ustedes con toda la razón. Y no lo es en términos generales, pero en el mundo de la moda y la publicidad en la que ella se mueve, donde antaño la tiranía de la juventud abocaba a muchas profesionales a la `jubilación´ a edades muy tempranas, Pino María es una `superveterana´. Aunque cada vez hay más como ella, porque las firmas ya han comprendido -¡por fin!- que las mujeres de más de 40 tienen vida, aspiraciones y, claro está, mayor poder adquisitivo, que es lo que interesa.

“Hay personas mayores que emiten belleza, dignidad, verdad…”, defiende Pino María, quien asegura que no se cuida “mucho” ni recurre a retoques estéticos “porque me cuesta menos dinero y tiempo aceptar lo que me va saliendo”. ¿Las mujeres bellas no llevan peor lo de envejecer? Al menos, ese es el mito. “A ver, ¡entras en pánico al menos una vez al día! -comenta entre risas-. Te miras al espejo y dices, `perdonaaa, esto no estaba ahí´. Pero eso te pasa con 50 años y con 30. Hay que terminar con esa presión”. Para ella, el secreto para seducir es “quererte y disfrutar, porque eso se nota en tu rostro. Con cara de amargada, la gente se aparta de ti como si tuvieses algo contagioso”.

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Para ella, el secreto para seducir es “quererte y disfrutar, porque eso se nota en tu rostro. Con cara de amargada, la gente se aparta de ti como si tuvieses algo contagioso”.

Benedicta Sánchez. 84 años, actriz, ganadora de un Goya.
“Cada arruga es un diploma para mí. La experiencia me dice que hay que aceptar y no luchar contigo misma”.

“A mí no me importa que me llamen vieja… si se hace con cariño”, dice Benedicta Sánchez (San Fiz, Lugo, 1935). La actriz de 84 años que ha ganado un flamante Goya por `O que arde´, donde interpreta a la madre de un pirómano, realiza esta afirmación con un acento gallego cantarín, lánguido y meloso, que de repente cambia cuando se pone a tararear una canción argentina: “`Viejo, mi querido viejo, ahora caminas lento´. Así resulta preciosa la palabra `viejo´, ¿o no?”.

Alarga la pregunta y estas palabras quedan en el aire (durante demasiado tiempo han flotado por encima de todas las mujeres de cierta edad como un negro nubarrón). Pero a Benedicta nunca le ha afectado cumplir años. “Cada arruga es un diploma para mí. A ver, tengo 84 años, no puedo fingir que son 50 -dice entre risas-. Además, yo me considero espíritu, no carne”. Ella, que nunca soñó con ser actriz -en su variopinta y florida vida ha sido fotógrafa, librera y ha vivido en Brasil y en un kibutz israelí-, se alegra de que su recién estrenado éxito sirva para que a las mujeres mayores “se nos vea” “¡Realmente existimos!”, clama. Por eso, recuerda a los directores que con más de 80 años también se puede enamorar a la cámara. Y al público, como hizo ella en la gala de entrega de los Goya, al aparecer sin dientes y con su melena blanca y leonina al viento.

Rompiendo moldes. Estaba rodeada de bellezones que habían cuidado hasta el más mínimo detalle de su aspecto y que podían ser sus nietas, pero ella resplandecía, sin importarle nada. “¿Y por qué me iba a importar? Así soy, aunque me veo en las grabaciones y solo me falta la escoba entre las piernas para parecer una bruja jajaja. Y sí, iba sin prótesis en la boca, pero es que estoy pendiente de ponérmelas”. ¿A cierta edad ya da todo igual? “Noo. Pero la experiencia me dice que hay que aceptar. De joven luchas constantemente contigo misma”.

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Las mujeres mayores son cada vez menos `invisibles´, sí. Están recuperando el lugar que siempre debieron tener en la vida pública. También. Pero tampoco hay que echar las campanas al vuelo, el proceso está en curso, pero queda mucho por hacer.

Toti Martínez de Lezea. 71 años, escritora.
“Las mujeres mayores sólo anuncian gel para dentaduras o cremas que no necesitan”.

Las mujeres mayores son cada vez menos `invisibles´, sí. Están recuperando el lugar que siempre debieron tener en la vida pública. También. Pero tampoco hay que echar las campanas al vuelo, el proceso está en curso, pero queda mucho por hacer. “Cierto que ahora aparecen mujeres en altos cargos de política, algo impensable hasta hace poco, aunque raramente pasan de los 70. En el cine, por ejemplo, pueden contarse con los dedos de una mano las actrices mayores en papeles protagonistas. En los anuncios, las mayores solo aparecen publicitando gel para dentaduras, compresas o sopas. En ocasiones también anuncian cremas para las arrugas pero, generalmente, son mujeres que no las necesitan. Y en temas de moda, ¡ni te cuento!”. Así resume la escritura vitoriana Toti Martínez de Lezea los `avances´ en este sentido.

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¿Es posible seguir sintiéndose sexy? “Ja, ja, ja, supongo, aunque, personalmente pienso que, llegada a una edad, más que por resultar sexy, una mujer se cuida por su propio gusto, para sentirse bien.

Aunque, a nivel personal, ella afirma que nunca se ha sentido invisibilizada por ser una mujer madura, “quizá porque tampoco me ha importado”. Muy `fan´ de Meryl Streep o Helen Mirren, “que están magníficas a sus 70 años y también de la reina Isabel II de Inglaterra, que no se quita la corona a pesar de tener ya 93”, Toti lleva los efectos colaterales de la edad con naturalidad. Sus canas, por ejemplo, son una de sus señas de identidad y no constituyen una reivindicación: “Las tengo desde que era muy joven. Me las teñí durante algún tiempo, pero a los 50 dejé de hacerlo, entre otras cosas, porque era una lata. Mi madre nunca se tiñó y estaba estupenda. Ignoro los motivos de otras mujeres para dejarse el cabello natural, pero cada vez hay más”. Otro efecto colateral de cumplir años… ¿es posible seguir sintiéndose sexy? “Ja, ja, ja, supongo, aunque, personalmente pienso que, llegada a una edad, más que por resultar sexy, una mujer se cuida por su propio gusto, para sentirse bien. ¡Las aventuras eróticas pasan pronto a segundo plano!”.

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Muy `fan´de Meryl Streep o Helen Mirren, “que están magníficas a sus 70 años y también de la reina de Isabel II de Inglaterra, que no se quita la corona a pesar de tener ya 93”.

Fuente: Solange Vázquez,  Canarias 7  a 19 de febrero de 2020

La poderosa reflexión de Pepe Mújica en `Lo de Évole´: “También van a morir… Un puñado de viejos que siguen acumulando plata…”

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Aprendí que si no puedes ser feliz con pocas cosas, no vas a ser feliz con muchas cosas.

El expresidente de Uruguay ha charlado con el periodista catalán en el segundo especial de `Lo de Évole´sobre el coronavirus.

Con la temática carcelaria en el congelador por la crisis sanitaria y económica provocada por el coronavirus, Jordi Évole ha regresado con un segundo especial desde su casa para hablar con el expresidente de Uruguay, Pepe Mújica.

“Un poco de más generosidad y menos egoísmo”, es lo que según Mújica necesita este mundo tras la crisis del coronavirus. El expresidente de Uruguay ha expresado no entender a “esos viejos que siguen amontonando plata y más plata”.

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Vivir es tratar de sentirse feliz y gastar la mayor cantidad de tiempo de nuestra vida en aquellas cosas que nos gratifican sin perjudicar a otro.

Pepe Mújica: “Nunca hubo tanto capital ni tantos recursos para poder frenar el cambio climático…nunca fueron tan irresponsables los líderes mundiales por no evitarlo”

“Ahora que las papas queman todos se acuerdan del Estado. Y el Estado tiene que tomar medidas pero cuando tengo que hacer plata y hacerla mía sola, que no se meta el Estado por favor”

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Habla con la persona que tienes dentro, es tiempo para meditar un poco…

La otra reflexión de Mújica

“La peor soledad es la que llevamos dentro”, ha comentado el expolítico uruguayo. Para Mújica, estos complicados momentos sirven para meditar: “Habla con la persona que tienes dentro, es tiempo para meditar un poco, mirar por una ventana al cielo y, los que no lo tienen, imaginarla”.

“Luchamos porque tenemos temor de morirnos, aunque no lo confesemos. Pero si queremos la vida, la gran pregunta es en qué gastamos la vida. ¿En pagar cuotas? ¿O en vivir? ¿Y qué es vivir? Vivir es tratar de sentirse feliz y gastar la mayor cantidad de tiempo de nuestra vida en aquellas cosas que nos gratifican sin perjudicar a otro”, ha sentenciado Mújica.

Fuente: J.Burgos, “El Confidencial” a 30 de marzo de 2020

Gracia Querejeta: “He sentido mucho más el peso de la edad que el de ser mujer”

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Gracia Querejeta, Madrid 1962. Soy directora y guionista. Estreno `Invisibles´, un filme sobre tres amigas (Emma Suárez, Nathalie Poza y Adriana Ozores) que quedan los jueves en el parque para andar.

La define como una película muy especial.
Porque se ha rodado en 18 días, casi sin salir del parque y porque está escrita, dirigida y protagonizada por mujeres, pero producida por hombres…

Un guion muy dramático con tintes muy cómicos.
He querido acercarme con cierto sentido del humor a temas que me parecen muy serios, y que las tres mujeres se rieran de ellas mismas, de sus neuras y de sus angustias.

Si las tres se vuelven invisibles para la sociedad a los 50, ¿qué nos pasa a los 60?
No lo sé, no he llegado aún, pero quizá nos volvemos visibles otra vez para cuidar a los padres y luego a los nietos. Mercedes Sampietro me dijo una vez: “No te enteras, llega un momento en que serás invisible”. No la creí entonces, pero tenía razón.

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Mercedes Sampietro me dijo una vez: “No te enteras, llega un momento en que serás invisible”. No la creí entonces, pero tenía razón.

¿La invisibilidad es consecuencia del cambio en el aspecto físico?
En buena medida, sí. Ha habido algunas marcas de ropa de deporte, no todas, a las que se les ha pedido patrocinio y han contestado por escrito que no querían asociar su firma a mujeres de esa edad. ¡Qué bonito, eh!

El personaje de Emma Suárez se enfrenta al paro.
Sí, lo más duro ocurre en lo laboral. A los 50 años te van a sustituir quizá por una mujer de 25. Que con 50 años no puedas ser cajera de un supermercado me parece lamentable. Yo he sentido mucho más el peso de la edad que el de ser mujer.

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Y es que la gente te trata de otra manera si no tienes un hombre detrás, como si te pudieran tomar el pelo.

Adriana Ozores es una profesora desmotivada.
Muchos profesores están hartos, desesperados, cuando no con un ojo morado. Se ha perdido el respeto hacia una tarea tan esencial como la de enseñar a los jóvenes, que son los que tienen que levantar luego este país.

Nathalie Poza sufre la tiranía y el chantaje de la hija de su nueva pareja.
Este hecho se agrava porque ella tiene terror a la soledad de estar sin un hombre al lado. Y es que la gente te trata de otra manera si no tienes un hombre detrás, como si te pudieran tomar el pelo. Y esto lo he vivido yo.

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Sí, lo más duro ocurre en lo laboral. A los 50 años te van a sustituir quizá por una mujer de 25. Que con 50 años no puedas ser cajera de un supermercado me parece lamentable.

Pero las mujeres, al final, ¿estamos o no empoderadas?
Desde luego, no a partir de los 50. En Invisibles he contado lo que quería y habrá mujeres que se identificarán y otras que se indignarán. Pero cuanto les sucede a las protagonistas me ha pasado, aunque no siempre en la misma medida. Es un filme muy personal.

Fuente: Virginia Drake en Desayuno de domingo con… de XLSemanal del 8 de Marzo del 2020.