La tristeza. Arqueología de las emociones.

Tal vez tú no has querido nunca... No te has querido nunca. Buscabas a alguien que te quisiera para que pudieras amarte a ti misma.

Tal vez tú no has querido nunca… No te has querido nunca. Buscabas a alguien que te quisiera para que pudieras amarte a ti misma.

“(…) -La soledad no ha tenido la culpa de mi desgracia. Ni de mi tristeza. Ni de mi enfermizo vínculo con Benjamín Alberto. Con el tiempo, he aprendido que la tristeza no es la expresión de que nadie nos quiera, sino el impacto negativo de no quererse uno mismo; en la adolescencia y en la mayoría de edad, la tristeza es el resultado de odiarse a sí mismo sin saberlo, y no la falta de cariño de los demás. Estamos tristes y sin ganas de hablar porque los demás no comprenden lo que nos pasa por dentro, no entienden nada de lo que queremos decir; cuando les contamos algo es para acosarles, intimidarles, asustarles y reprocharles. En definitiva, que no nos entienden, no nos quieren y, en el fondo, nos odian o desprecian. Lo que hemos descubierto es, sencillamente, que el origen de nuestra tristeza no es el odio de los demás, sino el desprecio de uno mismo. No nos queremos nada, nos despreciamos, eso es lo que nos pasa. La gran suerte es que ahora sabemos lo que nos sucede por dentro (…)”.

Fuente: Eduardo Punset, Arqueología de las emociones. (Capítulo 5). El sueño de Alicia. La vida y la ciencia se funden en la historia más emocionante, 2013.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s