NI PUTAS NI SUMISAS

Anger_by_AlexJHH
“Jamás pensé que pudiéramos llegar a conseguirlo: congregar, el 8 de marzo de 2003 en las calles de París, a más de 30.000 personas, la mayoría de ellas procedentes de los suburbios, en torno a nuestro eslogan, `Ni putas Ni sumisas´. Ni en sueños me habría atrevido a imaginarlo.

Las asociaciones feministas llevaban años afanándose sin éxito en movilizar a la gente en defensa de sus temas tradicionales. Y he aquí que nosotras, un puñado de chicas de las barriadas obreras, sin gran experiencia política, conseguíamos federar a todos los partidos, sindicatos, asociaciones para la defensa de las mujeres y otras organizaciones existentes en la sociedad francesa. La opinión pública descubrió de repente a aquellas mujeres de las barriadas obreras, que se manifestaban para denunciar las distintas formas de violencia cotidiana de las que son víctimas. Los rostros de unas mujeres decididas y orgullosas por haber sabido romper el tabú de una nueva forma de sexismo.

Cinco semanas antes habíamos empezado la marcha ocho personas, seis chicas y dos chicos, en medio de la indiferencia y la desconfianza generales, para denunciar las violaciones colectivas* y otras agresiones masculinas. *( La palabra que utiliza la autora en el original es `tournante´ que en Francia se explica más ampliamente como una forma de violencia sexual surgida en los suburbios de las grandes ciudades y practicada principalmente por varones jóvenes de las clases más desfavorecidas. Consiste en una violación colectiva o violación en grupo y a veces se considera como una especie de rito iniciático de afirmación conjunta de la virilidad de unos chicos que abusan juntos sexualmente de una chica. Está tipificada como  violación y, por lo tanto, como delito). Recorrimos las ciudades francesas, a lo largo de veintitrés etapas, celebrando múltiples conferencias de prensa, encuentros con los representantes políticos y debates con los habitantes de las barriadas obreras, para prevenir contra este mal que gangrena los suburbios.

Habíamos empezado la marcha ocho personas, seis chicas y dos chicos, en medio de la indiferencia y la desconfianza generales, para denunciar las violaciones colectivas y otras agresiones masculinas.

Habíamos empezado la marcha ocho personas, seis chicas y dos chicos, en medio de la indiferencia y la desconfianza generales, para denunciar las violaciones colectivas y otras agresiones masculinas.

Unos meses antes se habían producido dos acontecimientos fundamentales que nos incitaron a organizar esta marcha. En primer lugar, aquel espantoso drama, acontecido el 4 de octubre de 2002: el asesinato de Sohane, una joven de dieciocho años que fue quemada viva en un sótano de Cité Balzac, barrio de Vitry-Sur-Seine. Hermosa e insumisa, Sohane había pagado con la vida su negativa a plegarse a las normas de funcionamiento de la barriada, a la ley del más fuerte. Su hermana mayor, Kahina, a pesar del desconsuelo el sufrimiento y las presiones, se negó a sumirse en el silencio y a quedarse callada. Con valentía y decisión (igual que su ilustre homónima, vinculada a la historia del pueblo beréber), Kahina denunció la barbarie que acababa de destrozar la vida de los suyos y quiso dar a conocer en voz alta el destino de las chicas de las barriadas obreras.

Desde el 4 de octubre del 2003 y sobre la tumba de Simone de Beavoir, se alberga otra inscripción: "A la memoria de Sohane, quemada viva, para que los jóvenes y las jóvenes vivan mejor en la igualdad y el respeto. Sohane Benziane, 1984-2002".

Desde el 4 de octubre del 2003 y sobre la tumba de Simone de Beavoir, se alberga otra inscripción: “A la memoria de Sohane, quemada viva, para que los jóvenes y las jóvenes vivan mejor en la igualdad y el respeto. Sohane Benziane, 1984-2002”.

Unos meses antes se había publicado un libro, Dans l´enfern des tournantes, de Samira Bellil, un relato en primera persona de estas violaciones colectivas que, desde entonces, aparecen en titulares de periódicos. Historias como aquella, de muchachas violadas por pandillas de chicos por no haber disimulado su feminidad, las habíamos oído muchas veces en los servicios de atención permanente de nuestras asociaciones. Una y otra vez, ante la excesiva presión de la barriada, las chicas se callaban y el barrio se encerraba en sus tabúes. El testimonio de Samira, crudo, directo y doloroso, al revelar tan increíble realidad, actuó como una bomba. Aquella mujer estuvo muy sola en su lucha, pero llegó hasta el final. Siento verdadera admiración por ella, por su gran humanidad. Durante los debates, en las distintas etapas de la Marcha, siempre explicaba que no podía perdonar a sus verdugos pero que, al mismo tiempo, podía entender por qué habían llegado hasta aquel extremo, su trayectoria, el lento proceso de destrucción al que se habían visto arrastrados aquellos jóvenes. Negándose a ceder al odio, nos dio una lección extraordinaria. Se convirtió en madrina del movimiento `Ni putas Ni sumisas´ , y me siento orgullosa de ello. Su libro también consiguió abrir los ojos a algunas mujeres que estaban viviendo el mismo infierno que ella y les dio fuerzas para decir `basta ya´.

Samira Bellil nació en Argelia, hija de una empleada del hogar y un obrero. En un barrio de Seine-Saint-Denis en Francia, fue sometida a violaciones colectivas. Denunció a sus violadores, y tuvo que abandonar su barrio. Samira cayó en la droga y el alcohol; sus violadores fueron condenados a 8 años de prisión. Basado en su experiencia escribió un libro "Dans l´enfern des tournantes". Murió el 7 de septiembre de 2004, a la edad de 31 años, enferma de un cáncer de estómago.

Samira Bellil nació en Argelia, hija de una empleada del hogar y un obrero. En un barrio de Seine-Saint-Denis en Francia, fue sometida a violaciones colectivas. Denunció a sus violadores, y tuvo que abandonar su barrio. Samira cayó en la droga y el alcohol; sus violadores fueron condenados a 8 años de prisión. Basado en su experiencia escribió un libro “Dans l´enfern des tournantes”. Murió el 7 de septiembre de 2004, a la edad de 31 años, enferma de un cáncer de estómago.

Las experiencias que vivieron Kahina y Samira, así como el apoyo que nos prestaron, reforzaron nuestro deseo de asumir hasta sus últimas consecuencias el reto, un poco temerario, de poner fin a esta violencia contra las mujeres.

Sin desalentarme frente al escepticismo ni a las resistencias de algunas personas de mi entorno, convencí a un puñado de militantes de las Maisons des potes* que presido de la necesidad de organizar una marcha para denunciar ante todo el mundo las prácticas de estos chicos de las barriadas obreras que, aun siendo una minoría, envenenan la vida en las mismas. * (Pote es una palabra francesa de argot que equivale a colega. Las Maisons des potes o Casas de los colegas son asociaciones de barrio creadas al amparo de SOS Racisme en distintas ciudades francesas a partir de septiembre de 1988. En julio de 1989 se fundó su Federación de ámbito nacional, actualmente presidida por la autora de la presente obra, Fadela Amara. La federación reúne a unas 300 entidades repartidas por todo el territorio francés y promueve la participación activa de las ciudadanas y los ciudadanos en la vida de las barriadas obreras). Así que empezamos por organizar unos `Estados Generales de las mujeres de los barrios´, fascinante momento de la toma de la palabra por parte de unas mujeres que se habían acostumbrado a callar. Luego vino la `Marcha de las mujeres de los barrios por la igualdad y contra el gueto´.

Yo no soy puta, yo no soy tu sometida. Sólo expreso mi desacuerdo. Acabad con la generalización, parad de insultarnos. Quisiera ser libre, caminar sin hacerme agredir.

Yo no soy puta, yo no soy tu sometida. Sólo expreso mi desacuerdo. Acabad con la generalización, parad de insultarnos. Quisiera ser libre, caminar sin hacerme agredir.

En febrero-marzo de 2003, la `Marcha de las mujeres de los barrios por la igualdad y contra el gueto´ marcó el inicio de una toma de conciencia colectiva. Más allá del desempleo que afecta más duramente a las jóvenes de las barriadas obreras, de la pobreza que padecen las familias, cualquiera que sea su origen, de la exclusión cultural y política que margina a sus habitantes, de las discriminaciones de las que diariamente son víctimas los jóvenes procedentes de la inmigración, de las formas de violencia que se dan en los barrios abandonados a su suerte, los suburbios están viviendo una lenta degradación social, una lenta deriva hacia el gueto, que ya se ha cobrado sus primeras víctimas: las chicas. Las violaciones colectivas no son sino el rostro más cruelmente visible de la misma. Toda una serie de humillaciones y de obligaciones socavan ya la vida diaria de estas mujeres. Desde hace unos meses, han empezado, a nuestro lado, a decir `basta´. Para afirmar que son `femeninas, incluso feministas, que quieren poder llevar falda sin que se las tilde `guarras´, como tan acertadamente decía Louisa, cantante de hip-hop de Marsella.

Cada vez más chicas, más madres, pero también más chicos, nos oyen y despiertan. Ahora se trata de seguir luchando para que las cosas cambien. "Levántate y anda" se ha convertido en el lema de todas aquellas y todos aquellos que desean que, por fin, algo se mueva.

Cada vez más chicas, más madres, pero también más chicos, nos oyen y despiertan. Ahora se trata de seguir luchando para que las cosas cambien. “Levántate y anda” se ha convertido en el lema de todas aquellas y todos aquellos que desean que, por fin, algo se mueva.

Para nosotros, para mí, no se trataba de contribuir a la estigmatización alguna de los chicos de estas barriadas. No todos se han convertido en unos machistas, en unos gamberros dedicados a negocios turbios de mayor o menor envergadura en unas barriadas obreras convertidas en territorios sin ley, como a veces se dice. Pero no cabe duda de que se han instaurado algunos comportamientos violentos y de que algunas costumbres se han degradado.

Trato de analizar aquí nuestras barriadas obreras con mirada lúcida. Si la constatación es amarga, la esperanza, en mi opinión, no está fuera de nuestro alcance. Se ha roto la omertà, la ley del silencio ante un delito. Cada vez más chicas, más madres, pero también más chicos, nos oyen y despiertan. Ahora se trata de seguir luchando para que las cosas cambien. “Levántate y anda” se ha convertido en el lema de todas aquellas y todos aquellos que desean que, por fin, algo se mueva”.

Fascinante momento de la toma de la palabra por parte de unas mujeres que se habían acostumbrado a callar. Han empezado a decir "basta".

Fascinante momento de la toma de la palabra por parte de unas mujeres que se habían acostumbrado a callar. Han empezado a decir “basta”.

Fuente: Fadela Amara, Prefacio, Ni putas Ni sumisas, 2004

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Un pensamiento en “NI PUTAS NI SUMISAS

  1. SAMIRA BELLIL:TU LUCHA Y TU SUFRIMIENTO, TIENE SU RECOMPENSA Y, ESTOY SEGURA QUE ALLÁ DONDE ESTÉS, AYUDES A TODAS LAS PERSONAS QUE SIGUEN CON LO QUE TÚ COMENZASTE.

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